Huertas y Zanahoria Morá

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La permanente relación que ha existido a lo largo de los tiempos entre el hombre y el río Genil queda patente en sus márgenes, con abundancia de yacimientos desde el paleolítico inferior (40.000 años A.C.), según se desprende de los instrumentos aparecidos en los alrededores de la localidad y en las terrazas del río Genil, hasta la actualidad.

Multitud de civilizaciones han labrado las fértiles tierras ribereñas de Cuevas Bajas, pero sin duda fue durante Al-Ándalus cuando se optimiza el aprovechamiento del agua, implantándose sistemas de regadío con numerosas acequias y esclusas que permitieron multiplicar los resultados de la cosecha.

Fue precisamente en aquella época cuando se inicia el cultivo de la Zanahoria Morá en esta localidad, de la mano de los árabes llegaron estas las preciadas semillas provenientes del lejano oriente, y que siglos después se ha convertido en uno de los productos más representativos de esta localidad asomada al río Genil.

Cuevas Bajas se convirtió en el epicentro de este cultivo, al contar con unas condiciones idóneas para su producción. Desde entonces han pasado trece siglos sin que se pierda la tradición de cultivar estas hortalizas en este vértice que une las provincias de Málaga con la de Córdoba. Unas semillas que se han conservado generación tras generación, de padres a hijos, fruto al buen hacer de sus hortelanos.

La Zanahoria Morá de Cuevas Bajas, aporta numerosos beneficios para la salud. Son diuréticas y tienen componentes anticancerígenos. Es una buena fuente de carbohidratos, además de aportar buenas dosis de vitaminas A, E y B y minerales como el potasio. También tiene fósforo, magnesio, yodo y calcio. Cuenta con 6 veces más antioxidantes que la zanahoria convencional.

En la actualidad el primer domingo de diciembre se celebra en la localidad la Fiesta de la Zanahoria Morá convertida en punto de encuentro para los amantes de la gastronomía en el centro de Andalucía.

La Zanahoria Morá encuentra en Cuevas Bajas, desde Al-Ándalus a nuestros días, el lugar ideal para el cultivo de un producto autóctono que se ha mantenido gracias al buen hacer de sus hortelanos.